
Así es, este finde había quedado con una amiga para ir al cine a ver sin compromiso. Estaba super emocionada por que casi nunca podemos quedar por que siempre que yo voy a casa de mi padre ella está en casa de su madre en otra ciudad (si, mis padres están separados, no hagamos comentarios al respecto por favor) y casi no coincidimos nunca.
Pues eso, estaba yo super emocionada por que íbamos a vernos después de casi tres meses y con lo que me costó convencer al vago de mi padre para que me llevara acabe con un cabreo increíble.
Cuando mi padre me dejó allí y se fue a ver el partido del Barça mi amiga me llamó y me dijo que no podía venir, que resultaba que no se lo había contado a su madre aún y que encima estaba castigada. Así que allí estaba yo, en pleno centro comercial, tirada como una colilla, de una mala leche increíble, y encima, al llamar a mi padre, me dijo que me tendría que esperar allí hasta que el partido acabara. Estuve de 19:30 a 22:15 sentada en la barra de un bar de los que había en el centro comercial. Suerte que el cabrero era simpático y me dejo llorarle en el hombro todas mis penas, cuando acabé con mis quejas me invitó a un helado demostrándome así que aún hay gente buena por el mundo.
Gracias Marcos por soportarme tanto rato, eres un sol. Empiezo a pensar que le tendría que haber pedido el facebook.
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